La educación macrista: crónica del vaciamiento

Publicado en el portal Subida de línea

Esteban Bullrich fue designado en el Ministerio de Educación de la Nación como “premio” a una trayectoria, en la ciudad de Buenos Aires, donde había cumplido a pie juntillas las instrucciones que demandaba el puesto de Ministro PRO en esa jurisdicción: hacer la plancha sobre el sistema público, aplicar el laissez faire a la tendencia previa de la privatización de la matrícula, operar mediante micro recortes y, fundamentalmente, mantener una buena relación con las cúpulas del sindicalismo docente. El resultado fue una baja conflictividad gremial, y la destrucción lenta y sostenida del sistema educativo público. En un distrito donde las clases medias y altas tienen garantizadas sus trayectorias educativas en escuelas privadas y públicas de elite, el resto de los establecimientos de gestión estatal quedaron para los excluidos del sistema, primeras generaciones en ingresar a él, y poco habituados a los mecanismos de participación y demanda institucional en las escuelas.

¿Qué hacer con un Ministerio sin escuelas?

El Ministerio de Educación de la Nación, sin embargo, plantea un trabajo cualitativamente diferente al de la cartera educativa de cualquier jurisdicción. Dada la estructura del sistema educativo en nuestro país, el Ministerio nacional no tiene escuelas a cargo –las únicas pertenecen a las universidades nacionales, que de todos modos están amparadas bajo su autonomía estatutaria y por lo general no respetan las leyes educativas–, de manera que no paga salarios docentes ni realiza mantenimiento edilicio ni resuelve cuestiones ligadas a los marcos laborales –sólo a nivel universitario y, nuevamente, dentro de los marcos ya mencionados–. Durante el los últimos 20 años, y luego de la transferencia de todas las escuelas a las órbitas de las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el Ministerio de Educación de la Nación articuló una serie de programas tales como CAJ (Centros de Actividades Juveniles), CAI (Centros de Actividades Infantiles), Mesas Socioeducativas, Ajedrez Educativo, Coros y Orquestas, Educación Solidaria, Parlamento Juvenil del Mercosur, Desarrollo Infantil, Becas escolares y otras dentro de la Dirección Nacional de Políticas Socioeducativas, además del los Planes Nacionales de Lectura y Matemáticas para Todos, y los más publicitados Programa Conectar Igualdad y Plan FinEs, entre otros. Programas directamente pensados para atacar la inclusión educativa, luego de la sanción de la Ley de Educación Nacional en 2006, y la consiguiente extensión de la obligatoriedad desde la sala de 4 en el nivel inicial hasta el fin del nivel medio. Esto, sumado a que la Asignación Universal por Hijo ponía como condición para cobrar el estipendio la escolaridad del menor, impulsó el ingreso a la escuela de sectores sociales hasta entonces marginados. La gran mayoría de estas iniciativas se dieron durante el kirchnerismo, como una forma de darle entidad a una agencia estatal cuya existencia parecía, para fines de los 90, superflua.

Por otro lado, se crearon el INFoD (Instituto Nacional de Formación Docente, que tiene por objeto articular y coordinar las políticas para la formación de maestros y profesores que –como los niveles inicial, primario y secundario– están en manos de cada jurisdicción), el INET (Instituto Nacional de Educación Técnica, con funciones similares al INFoD pero para esa área en particular) y la DiNIEE (Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa, que recopila datos sensibles sobre el sistema en todo el país para la planificación estatal de políticas y la investigación).

Esteban Bullrich, de esta manera, tuvo un recorrido durante su gestión porteña que –en los términos del PRO– podría calificarse como “exitoso”, pero que poco tenía que ver con el tipo de trabajo de la cartera nacional. El Licenciado en Sistemas por la Universidad CAECE con una maestría en Administración de Empresas en la Kellogg School of Management de Illinois (Estados Unidos) se vio en una disyuntiva: ¿cómo encarar la pomposa “Revolución educativa” con que recorrió los programas de TV?

Llenar el Ministerio de CEOs y cuadros del Opus Dei…

Buena parte del gabinete asumido desde diciembre de 2015 proviene de la gestión en CABA, como María de las Mercedes Miguel, la Secretaria de Innovación y Calidad Educativa, o Maximiliano Gulmanelli, Secretario de Gestión Educativa. Gulmanelli reconoce haber trabajado en la fundación “Felices los Niños”, del condenado Padre Grassi, además de tener un vasto recorrido en la escena del catolicismo conservador porteño y sus emprendimientos educativos. Con encontronazos con las comunidades de los barrios más pobres de Buenos Aires (como cuando rodeó con la Policía Metropolitana a padres que reclamaban micros escolares para sus hijos), tenía como hobby durante su gestión en la ciudad enmarcar las tapas de los diarios que hablaban mal de él, para colgarlas en su despacho a modo de trofeo.

Por otro lado, se designó a gerentes de empresas privadas sin ninguna vinculación con el mundo educativo para áreas críticas: Guillermo Fretes (con antecedentes en Despegar.com, American Airlines y Pluna) y Ezequiel Christie Newbery (ex CEO de la tabacalera Philip Morris).

Como hemos planteado en la nota “Detrás del humo: qué es el ‘Compromiso por la Educación'”, la política educativa nacional macrista se basa en una mezcla del paradigma del Estado subsidiario –no actor central, como lo fue durante la vigencia de la Ley 1.420, sino como actor asignador de subsidios a entidades privadas, fundamentalmente la Iglesia católica– y la introducción de nuevos actores de la sociedad civil –concretamente: las ONG– para utilizar su mano de obra precarizada y tercerizada. De esta forma, la presencia de actores directamente vinculados a la jerarquía católica –el mismo Esteban Bullrich es uno de los canales privilegiados entre el gobierno nacional y el Vaticano– y el mundo empresarial –financiador de las ONG a través de iniciativas de la llamada “Responsabilidad Social Empresaria”, que licúa cargas impositivas– cuadra perfectamente con un modelo educativo mucho más cerca de las lógicas mercantiles –reducción presupuestaria, delegación de deberes estatales a agentes privados privilegiados– que de las políticas.

Pero nuevamente, con estos gerentes que ofician de generales de la educación, ¿Cómo llevar este proyecto adelante, con la estructura estatal más poderosa que heredó la Alianza Cambiemos del kirchnerismo en el Ministerio de Educación de la Nación?

La triple estrategia

A pesar de que Bullrich pudo recostarse sobre esa estructura para “que nada cambie”, esto es, manteniendo estas políticas educativas como una forma adicional de contar con el apoyo de las provincias, decidió desarticular lo construido previamente mediante tres estrategias combinadas: la no renovación de contratos (uno de los errores garrafales del kicrhnerismo, en términos de burocracia estatal, fue la precariedad de las contrataciones, que dio pie a esta variable de ajuste), el desplazamiento y “refuncionalización” de agentes estables –eufemismo para la no asignación de tareas– y la transferencia de los programas nacionales a las jurisdicciones provinciales, que decidirán o no si continúan con ellos en base a su disponibilidad presupuestaria y a la voluntad que tengan para desarrollarlos. Los programas nacionales –en el caso de que las jurisdicciones los acepten– están sujetos a resoluciones anuales del ministerio que, en un contexto de despidos y vaciamiento, no parece un escenario demasiado sólido para su continuidad.

El recorrido de Esteban Bullrich comenzó bajo una apariencia pacífica, ya que los despidos no se manifestaron en simultaneidad con la ola más crítica de cesantías estatales durante el verano. En rigor, comenzaron luego. A continuación se presentan algunos de los mojones del vaciamiento del Ministerio de Educación de la Nación a través de la triple estrategia mencionada:

Sin rumbo

La vocación piromaníaca de Esteban Bullrich al frente del Ministerio de Educación de la Nación podría ser encuadrada de una forma más concreta si se dignara a dar algún tipo de pista acerca de qué planes tiene para esa cartera, además de lo mencionado sobre la tercerización de la gestión educativa y la evidente voluntad de convertirlo en un instituto evaluador. Hasta ahora, lo único que se presentó con cierta solidez fue el “Compromiso por la Educación”, al que se hacía referencia más arriba y sólo planteaba las líneas macro ya mencionadas. El resto es incertidumbre: ¿qué sentido tienen los despidos y el destrato a los trabajadores del Ministerio? ¿Y el cierre de programas que pueden significar, lisa y llanamente, la diferencia entre inclusión y exclusión educativa para miles de personas en las zonas más pobres del país? ¿Cuál es el rumbo, quién asesora a un Ministro que sólo se ha dedicado a destruir lo que se había logrado construir con paciencia de orfebrería política? ¿Gustavo Iaies? ¿El think tank CIPPEC cuyo ex presidente, Eduardo Levy Yeyati, se desempeña ahora como el “narrador” del relato macrista con fondos públicos? ¿Hacia dónde va a ir el 6% del PBI garantizado para el sistema educativo, licuando los programas nacionales? ¿Se plantea hacer el Ministerio un mercado turco para monstruos como Google, Microsoft o Facebook, o el consorcio educativo transnacional GEMS Education?

El sistema educativo argentino es una maquinaria lenta y perezosa que se encuentra en estado crítico, pero no por la estructura del Ministerio de Educación de la Nación. Los problemas educativos están en otro lado: en las paredes descascaradas, en el destrato a los docentes, en los sueldos indignantes, en la acumulación de funciones de la escuela frente a emergencias sociales de las que nadie se hace cargo.

Frente a ese incendio, Esteban Bullrich llegó a Pizzurno con las manos vacías de explicaciones: sólo lleva en sus manos un bidón de nafta.

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Roberto Aizenberg, “Incendio en el colegio jasídico de Minsk en 1713” (1952)
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6 thoughts on “La educación macrista: crónica del vaciamiento

  1. la educación sexual debe ser orientada para la pareja estable ,el matrmonio estable y para la procreación responsable con métodos naturales.Sino es egoísmo es usar a la otra persona como una COSA que me da placer quitando la dignidad de los cuerpos y las emociones personales,la dignidad del amor en que se basa todo acto humano con ternura cariño paciencia perseverancia diálogo etc

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    1. La pregunta sería, en respeto a las libertades individuales, ¿y si alguien no se quiere casar? ¿y si no quiere tener una pareja estable y desarrollar su vida sexual y afectiva de forma responsable y respetuosa sin acatar esos mandatos? ¿debemos obligar a la gente a casarse y tener hijos? ¿debemos obligarla a tener relaciones sexuales sólo para procrear? ¿no es esto profundamente violatorio de las libertades individuales?

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